dijous, 26 de desembre de 2013

Cómo Meditar

Nuestras mentes están constantemente activas, siempre saltan de un
pensamiento a otro, de una emoción a otra.
Para establecer contacto con el alma universal que reside en nuestro
interior y que es parte de todos nosotros es necesario encontrar un
camino que vaya más allá de la neblina de pensamientos distractores
que normalmente la ocultan. Es imposible avanzar a través de esta
barrera tanto como lo es hacerlo en una neblina real. Si quieres ver
el otro lado de la calle en un día de neblina, nada físico que hagas
podrá ayudarte. Debes esperar, paciente y tranquilo, hasta que la
neblina se disipe y se vaya por sí sola. De vez en cuando se abren
claros que te permiten ver qué hay del otro lado. Lo mismo ocurre con
los pensamientos. Cuando estamos tranquilos podemos encontrar momentos
de silencio puro a los que llamo "claros", y a través de ellos podemos
dar un vistazo al nivel más profundo del alma. Cada vistazo incrementa
la comprensión; finalmente, nuestra conciencia se expande.
El propósito de la meditación es dejar de pensar por un momento,
esperar a que la neblina de pensamientos se disipe y dar un vistazo al
espíritu interior. Para la mayoría es muy difícil controlar el
torrente de pensamientos. Los principiantes pueden sentirse
frustrados, pero la frustración es apenas otro pensamiento, otra
emoción que se interpone en el camino. El objetivo es liberar todos
los pensamientos con tranquilidad y mesura.
Una manera común de iniciar la meditación, consiste en concentrarse en
una cosa sin forzarse; de manera que sea más difícil que otros
pensamientos entren en la mente. A mí me gusta empezar con una
meditación de respiración. Para iniciar la meditación, encuentra una
posición cómoda. Siéntate en una silla cómoda con los pies bien
apoyados en el piso. Coloca las manos en tu regazo, con las palmas
hacia arriba. Cierra los ojos y presta atención a tu respiración.
Observa cómo entra y sale el aire sin intentar controlarlo de ninguna
forma. Tal vez notes que tu respiración se vuelve espontáneamente más
rápida o más lenta, profunda o superficial, o que incluso se detiene
por un momento.
Observa los cambios sin resistencia y sin anticiparte. Cuando tu
atención se desvíe hacia un sonido del entorno, una sensación en tu
cuerpo o un pensamiento de tu mente, haz volver tu conciencia, sin
forzarla, a tu respiración.
Ésta es la meditación básica. Una vez que una persona se siente cómoda
con sólo sentarse en silencio y concentrarse en su respiración,
recomiendo agregar un mantra, el cual crea un ambiente mental y
permite expandir la conciencia.

Deepak Chopra.

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