diumenge, 10 d’agost de 2014

Una noche tormentosa

En una noche tormentosa hace  muchos años, un hombre de edad avanzada y su esposa entraron a un pequeño hotel en Filadelfia.  Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia, la pareja se aproxima al mostrador y se dirige al conserje:

-    "Buenas noches, ¿puede darnos una habitación?".
El conserje, un hombre atento con una cálida sonrisa le dijo:
-    "Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia y todas las habitaciones de nuestro hotel y la de los otros están ocupadas.

El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo horroroso fuesen a conseguir dónde pasar las noche.  Pero el conserje les dijo:
-    "Señores, no puedo enviarlos afuera con esta lluvia.   Si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me arreglaré en un sillón de la oficina.

El matrimonio lo rechazó, pero el conserje insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.

A la mañana siguiente al pagar la factura, el huésped pidió hablar con el conserje y le dijo:
-    "Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi propio hotel.  Quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho".  El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasaron dos años y el conserje recibió una carta de aquel hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con la petición expresa de que lo visitase.  Con cierta curiosidad el conserje no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y concurrió a la cita.

En esta ocasión el hombre mayor le llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:
-    "Este es el Hotel que he construido para usted".
El conserje miró anonadado y dijo:
-    ¿Es una broma,  verdad?".
-    "Puedo asegurarle que no", le contestó con una amable sonrisa el hombre.

Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C. Boldt (el conserje en la noche lluviosa).  Obviamente George C. Boldt no imaginó que su vida estaba cambiando para siempre cuando hizo aquel favor para atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.

No tenemos muchos "Waldorf Astor" en el mundo, pero un jefe satisfecho o un cliente sorprendido pueden equivaler a nuestro Waldorf-Astoria personal.


Carmen Gómez Jácome
 619791539
carmen@terapiesagranollers.com

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