dijous, 14 de juny de 2012

La terapia Craneosacral

La terapia Craneosacral nace como parte de la osteopatia, hacia principios del siglo XX, el osteópata W. Sutherland D.O. descubrió la movilidad entre los huesos del cráneo y comenzó a investigar sobre lo que llamó mecanismo sacro-craneal.

Posteriormente, investigaciones científicas llevadas a cabo por diversos osteópatas entre los que destacan J. Upledger,
demostraron el funcionamiento del primer pulso que existe en el cuerpo humano y el último que se para al morir.

El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana (la Duramadre) que envuelve al cerebro y al cordón espinal, una importante función de este sistema es la producción, circulación y reabsorción del fluido cerebroespinal. Este fluido se produce dentro del sistema Sacro-Craneal y mantiene el ambiente físico lógico en el que el cerebro y el sistema nervioso se desarrollan, viven y funcionan. Hay, por tanto, en la Duramadre una producción de un continuo subir y bajar de la presión del fluido dentro del sistema Sacro-Craneal. El pulso de este fluido es, al igual que el latido cardíaco o la respiración, trasmitido a todos los tejidos y estructuras del cuerpo como un movimiento involuntario y espontáneo con ritmo determinado que oscila entre los seis-doce ciclos por minuto la terapia es una de las más suaves por que las maniobras en su mayoría son imperceptibles para adecuarse a ese ritmo.

El objetivo del terapeuta sacro-craneal al evaluar y tratar este sistema es el de ser lo menos intrusivo posible, usando la menor fuerza posible en la palpación y tratamiento.

Cuando hayamos movimiento desequilibrado, especialmente si está relacionado con la cabeza y el sacro, sugiere al practicante que las funciones normales del cuerpo pueden estar en conflicto. Cuando las funciones corporales están perturbadas, se pueden desarrollar síntomas. El terapeuta sacro craneal ayuda normalmente al cuerpo a restablecer un movimiento equilibrado con técnicas suaves y sutiles.

Ayuda a mejorar la calidad de vida en casos de parálisis cerebral, epilepsia, hidrocefalia escoliosis y dislexia. Muchos de estos problemas surgen del trauma del nacimiento al producirse lesiones craneales al sacar la cabeza del bebé. Con unas cuantas sesiones a un recién nacido se recupera la flexibilidad de este sistema y se resuelven innumerables problemas. En el caso de nacimientos por cesárea también existen problemas, ya que no existe compresión y descompresión del bebé en el canal del parto, necesaria en el nacimiento para dar impulso a la respiración secundaria (pulmonar)

Tiene muy buenos resultados en jaquecas, migrañas, sinusitis, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio, que pueden provenir tanto del trauma de nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza o en el sacro.
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