divendres, 25 de maig de 2012

Los cinco elementos y su práctica

Agua - Coppermine Photo Gallery
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La filosofía y la medicina oriental tradicional explican la naturaleza a través de cinco fases dinámicas y cíclicas.
Así como en Occidente la tradición nos habla de cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire), los filósofos esotéricos prefirieron el número cinco, que es símbolo de la naturaleza.

Los cinco elementos de la naturaleza

Los cinco elementos o movimientos de la naturaleza son:
  • Agua
  • Madera
  • Fuego
  • Tierra
  • Metal
Las palabras chinas para referirnos a los cinco elementos son Wu Xing. Wu es el número cinco y el significado literal de Xing es moverse o caminar. Así comprendemos que se trata de fases energéticas cambiantes, en movimiento, nunca estáticas o fijas. Lao Tse, nos dice hablando del Tao: "No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado". Y cuando habla de la naturaleza afirma: "Eternamente decayendo y renovándose".

En la medicina oriental, el diagnóstico y el tratamiento de los desequilibrios del cuerpo, de la mente y del espíritu se hacen a través de los meridianos, que son líneas invisibles energéticas que circulan por nuestro cuerpo. Por estos meridianos fluye la energía que nos hace estar vivos y sanos. Se pueden producir bloqueos o falta de intensidad en algunos de ellos, que son reparados mediante acupuntura u otras técnicas como shiatsu o moxa y con tratamientos de yerbas. Cada meridiano se relaciona con un órgano del cuerpo y pertenece a un elemento. Todos ellos se relacionan con emociones, colores, olores, sabores, y con todo aquello que rodea nuestra vida.
También en el cosmos y en nuestro planeta fluye la energía por meridianos y las fases de transformación interconectadas de los cinco elementos influyen en ellos. El estudio de estas energías se llama Feng Shui.
Existen diferentes ciclos ordenados que veremos a continuación:
Ciclo de creación, llamado en chino Shen
Cada elemento genera y alimenta al que le sigue. Si uno de ellos es débil o demasiado activo, no podrá sustentar adecuadamente al que le sigue y este tampoco funcionará correctamente. Se romperá, de esta manera, el equilibrio.
El agua representa la noche, el reposo. Es también el invierno, el frío. Posee toda la fuerza en potencia, esperando a ser utilizada. Es la fuente de la voluntad, la resistencia. También es el renacer y la autorrenovación. Su emoción es el miedo y su acción es la procreación. Es un elemento fundamentalmente yin. Sus dos meridianos son el riñón y la vejiga.
El agua nutre y hace crecer las plantas, es decir la madera. Esta representa la mañana. También la primavera y el nacimiento de la vida. Cuando está en equilibrio, tendremos un sentido claro del triunfo en nuestras empresas y nos aportará seguridad en nosotros mismos, con la que podremos ejercer la autoridad sin dificultad. Es el crecimiento hacia arriba, como un árbol robusto que extiende sus ramas al cielo. La emoción que le acompaña es la ira. Su acción característica es la de iniciar, afirmar, controlar, planear. Es un elemento Yang, porque asciende y se esparce. Y sus meridianos son el hígado y la vesícula biliar.
En su movimiento de dispersión la madera se convierte en el elemento fuego. El fuego es el mediodía. Y la plenitud del verano. Si su energía fluye en nosotros, nos sentiremos realizados y satisfechos. Las emociones que lo definen son el amor, el goce, la diversión y la alegría. Las acciones que lo identifican son la actividad y la identidad. Es un elemento Yang y su principal órgano es el corazón. El corazón, según esta filosofía, alberga la mente y es el origen del pensamiento y la emoción. Otros órganos de fuego son el protector del corazón, el intestino delgado y el triple calentador, que no es en sí mismo un órgano físico.
Cuando el fuego se desvanece se reduce a cenizas, que forman parte de la tierra. Cae la tarde. Es otoño y las hojas de los árboles caen. La actividad se reduce. La tierra es un elemento yin. Nos aporta la integración de la experiencia y la aptitud para el cambio. La emoción en este caso es la preocupación. Las acciones de este elemento son la concentración y el análisis. Pertenecen al elemento tierra el bazo y el estómago.
De la tierra extraemos los minerales, los metales. El metal es el quinto elemento, que representa el anochecer. Es un tiempo de espera, de pausa. Equilibrio entre actividad y descanso. Tomar y dejar ir. Nos permite conectar con los demás, para no sentirnos aislados, pero sin dejar que nos invadan. Su emoción es la aflicción y la tristeza. Esta puede ser aliviada con la visualización de las piedras preciosas, que reciben, reflejan e irradian la luz, para avivar el brillo de nuestra energía o ki interior. Su órgano principal es el pulmón y el que le acompaña es el intestino grueso.
Y de nuevo comienza el ciclo. El metal canaliza y dirige al agua. Y con esta llega la noche y todo duerme.
Ciclo de control, llamado en chino Ko
El agua apaga el fuego, que funde el metal, que corta la madera, que atraviesa la tierra.
Si uno de los elementos está débil o demasiado activo, no podrá controlar al siguiente de forma adecuada y se romperá el equilibrio.
fuente suite 101

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