dimarts, 29 de gener de 2013

Hoy por ti …

En 1951 me encontraba en un barco hospital, en el puerto de Fusón,
convaleciendo de una herida que recibí en la guerra de Corea.
Cuando me dieron de alta, un soldado estadounidense que sabía que
estaba yo sin un centavo, me ofreció 4 dólares, e insistió hasta que
los acepté. Yo le dije que si volvía a verlo le restituiría el dinero.
-No, mejor haga lo mismo que yo, me aconsejó-.
Una vez, en Amberes, no tenía con que pagar el taxi pararegresar al
barco. Un belga me dio el dinero que necesitaba y me dijo: "cuando
tenga oportunidad de ayudar a alguien que se encuentre en apuros,
hágalo. Así saldará usted su deuda conmigo".

Jaume Guinot
Ciudadano del Mundo

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