dilluns, 9 de novembre de 2015

Obesidad, un enemigo oculto bajo el hambre



Índices muestran que el Valle afronta un incremento de casos de obesidad, en su mayoría en jóvenes.Expertos que hicieron parte del evento resaltaron la labor del Ciat, cuya especialidad se centra en el estudio de las semillas y su preocupación por mejorar la multiplicación de los alimentos.

 

En el afán por extender y equilibrar los servicios básicos de saneamiento, salud y educación, en América Latina se ha descuidado el tema de la alimentación responsable y la promoción de la actividad física.

Carlos Monteiro, profesor de nutrición y salud pública de la universidad de San Pablo (Brasil), asegura que en medio de esa guerra contra el hambre, los gobiernos han descuidado las políticas de salud, por lo que la batalla ya no se desarrolla en contra de la desnutrición, sino para detener la obesidad en los jóvenes, quienes acceden, de manera más marcada en los estratos medios y bajos, a los alimentos callejeros, cuyas calorías los enferman.

El experto intervino en el Foro EatxCali, realizado en Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) en Palmira.
El evento reunió a representantes de instituciones académicas y gubernamentales, agencias internacionales, empresas y la sociedad civil para analizar y reconstruir sistemas alimentarios y asegurar que los consumidores tengan acceso a alimentos saludables, producidos de una manera más asequibles.

Un estudio presentado por el ministerio de Salud en el 2014 reveló que en el Valle del Cauca, los índices de obesidad y problemas de salud, como la diabetes y los problemas cardiovasculares, eran mayores a las cifras nacionales en este departamento. Las más afectadas son las mujeres, que presentan mayor índice de enfermedades, con porcentajes superiores al 17 por ciento, sobrepasando el índice nacional que es del 15 por ciento. Los hombres, por ahora, se encuentran en el 15,7 por ciento.

“El problema más grave sigue siendo en India, donde el 40 por ciento de los niños y niñas no consiguen crecer de manera apropiada. Pero se debe ser cauteloso con el tema de la obesidad”, dijo Frank Rijsberman, del consorcio Cgiar.

“Uno de los problemas es la facilidad con la que se obtiene la comida industrializada, hay un crecimiento rápido en el consumo de gaseosa y alimentos que no son preparados en casa, sin embargo aún no se supera el consumo en el hogar. Hay que estar prevenidos”, asegura Monteiro.

Para el investigador, si en Colombia el índice porcentual crece por año en la misma forma que en Brasil, pronto se llegará a la cifra de 200.000 nuevos casos de obesidad por años. “De cualquier forma, los aumentos son impresionantes”, dijo.

A pesar del alto índice de consumo de comidas de la calle, vallecaucanos basan su alimentación en carbohidratos como el pan, la papa y el arroz que, dicen, no puede faltar, ya que consideran que no es comida si no está en el plato, según conclusiones de un estudio que en su primera fase adelantaron dos investigadoras del Ciat.

“En este momento hay una transición alimentaria en Cali y el resto de Latinoamérica donde se comen más alimentos transformados y procesados y menos alimentos no transformados, como verduras y frutas”, apunta dicho estudio.
El Valle es el departamento con menor índice de consumo de frutas y hortalizas del país y una alimentación normal lleva entre cuatro y cinco porciones diarias de fruta.
Educación alimentaria

Carlos Monteiro sostiene que no es cierto que la alimentación preparada en el hogar sea más costosa que la comida que se encuentra industrializada, sin embargo, la actividad comercial que se le invierte a la publicidad en los canales logra enganchar a los jóvenes, que poco a poco pierden la costumbre de preparar sus alimentos.

“Se debe tener una visión responsable, no es culpa del comerciante, porque ellos solo sostienen una empresa, pero el Estado debe tener mejoras en sus políticas de educación alimentaria”, dijo.
Azúcar y grasa priman en la mesa caleña
Un estudio del Ciat, que aún se encuentra en su etapa de producción, asegura que los caleños prefieren carbohidratos, tales como la papa, el arroz y el pan, lo cual, en parte, es alentador, ya que prevalece la importancia de los alimentos preparados en el hogar, sin embargo, la rutina alimentaria no se debe perder de vista.

La Secretaría de Salud de Cali indicó en un estudio que en la dieta de los caleños prevalece el consumo de grasas y azúcares en un 80 por ciento, mientras que las verduras ocupan el 35. El consumo de frutas no llega al mínimo de cuatro porciones diarias.

Barry Popkin, profesor de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), explicó que este fenómeno, no solo en Colombia, sino en todo el continente, es producto de una sobrecarga nutricional, “lo cual lleva a que América Latina se esté convirtiendo en el campeón de los pesos pesados”.

La Secretaría de salud explica que una lonchera saludable debe incluir alimentos tales como leche, cereales, barras minerales y frutas.
Fuente:http://www.eltiempo.com/

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