dimarts, 7 de maig de 2013

Malos juicios

Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudieron
tener hijos. Para no sentirse solos, compraron un cachorro pastor
alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo.
El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso pastor alemán.
El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacada por
ladrones. Siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra
cualquier peligro.
Después de siete años de tener al perro, la pareja logró tener el hijo
tan ansiado.
La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las
atenciones que tenían con el perro. Este se sintió relegado y comenzó
a sentir celos del bebé y no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron
durante siete años.
Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna y
fueron a la terraza a preparar una carne asada. Cual no fue su
sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el
pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola.
El dueño del perro pensó lo peor, sacó un arma que llevaba y en el
acto mato al perro.
Corre al cuarto del bebé y encuentra una gran serpiente degollada.
El dueño comienza a llorar y exclama: ¡¡¡ he matado a mi perro fiel !!!
Cuantas veces no hemos juzgado injustamente a las personas? Lo que es
peor, las juzgamos y condenamos sin investigar a qué se debe su
comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos.
Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.
La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien
recordemos la historia del perro fiel, así aprenderemos a no levantar
falsos contra una persona hasta el punto de dañar su imagen ante los
demás.
Jaume Guinot
Ciudadano del Mundo

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